No detendré mi vida por tu adiós,
Ni le tengo temor a la partida…
Yo soy gaviota errante
Que cruza el cielo,
Buscando siempre el sol,
El aire nuevo.
Tú eres la ceiba
Enraizada a los siglos,
Esperando el destino
Inamovible…
Yo soy río que corre,
Siempre imquieto,
Repartiendo gozoso
Su frescura.
Tú eres la roca
Clavada en la ribera
Que se deja besar
Sin emoción alguna…
Yo soy viento que mueve
Las aspas del molino
Haciéndolas girar
Con dulce acento.
Tú eres cimiento
Oculto bajo tierra
Resignado a vivir
En las tinieblas…
Yo soy la libertad
Que anhela el preso,
Tú el grillete
Que su paso entorpece…
Yo soy la vela henchida
Del velero,
Que lo impulsa a surcar
El mar sin miedo.
Tú eres el ancla
Sumergida en la arena,
Que lo mantiene atado
A un solo puerto…
Quédate ahí,
aferrado a tus preceptos,
A tu falsa moral,
Tu hipocresía,
Yo seguiré cantándole a la vida,
Proliferando sueños,
De cara a la alegría,
Sin detener mi vuelo.
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