Desnúdate ante mí,
déjame ver
los secretos que escondes
en el alma,
los dolores que guardas,
las verdades que callas,
los sueños que alimentas,
los miedos que te atan...
Despójate de todos
tus prejuicios,
de la falsa moral
que te avasalla,
del dogma clerical
que te amenaza
con arrasar tu fuego
con sus llamas...
¡Libérate por fin!
¡rompe tus máscaras!
quítales las cadenas
a tus alas,
permítete exponerte,
vulnerable,
y desnudo ante mí,
¡déjame amarte!
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