La calma azul vespertina
Del pacífico otoñal
Se rompe en ruidosa espuma
Cuando del fondo del mar
Salta hermosa,
Entre las olas,
Imponente, majestuosa,
La ballena jorobada
Batiendo su blanca cola…
Y comienza el jugueteo
De las yubartas en celo.
Giros, vueltas, cantos, danzas,
Todo un ritual de alabanza
Para adornar el cortejo
Entre las aguas y el cielo.
La tarde se va durmiendo,
Se tiñe de oro la mar,
Y la paz, por un momento,
Invade la inmensidad…
Y de pronto, abruptamente,
Otra vez la agitación,
Los colosos se disponen
Al periplo del amor.
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