Hay quienes proclaman orgullosos
Haber tenido siempre
Un mismo amor...
Yo, en cambio, he tenido la fortuna
De conocer amores como noches de luna
Que iluminan la vida cuando, a veces,
Nos invaden, sin tregua, las tinieblas...
Y otros,
que existen sólo en nuestros sueños,
lejanos...
imposibles...
inalcanzables...
como cuando a través de la ventana
contemplamos, absortos, las estrellas,
deseando, ingenuamente, ser sus dueños...
Y otros,
Como arco iris de colores
Que se disfrutan con gozo
En pleno día
Y traen consigo la paz y la alegría
Haciendo realidad aquel anhelo
Que se pactó en la alianza
Entre tierras y cielos...
Y algún otro fugaz,
Como cometa herrante,
Cuya efímera luz
Dura un instante,
Mas por intenso y único
Quizás, inexplicable,
Deja en el alma
Recuerdos imborrables...
Cada uno me dado en su momento
El pedazo de cielo que he querido
Y con un arco iris y una estrella,
Un cometa fugaz y luz de luna llena
Puedo sentirme satisfecha y plena
Sin envidiar siquiera a quien posee
Un mismo sol radiante todo el tiempo
Pues entre todos
¡me han dado el firmamento!
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