domingo, 29 de agosto de 2010
Esta soledad que huele a ti
He suplido tus manos con las mías
En esta soledad
Que huele a ti...
Cerré mis ojos
Y te soñé a mi lado,
Besándome despacio,
Con tu pecho agitado,
Con tu torso desnudo
Rozando levemente mis pezones rosados
Que respondían sensibles
A la tibia caricia de tu piel
Como si fuesen botones de rosa
Sedientos del rocío del amanecer...
Y mi cuerpo, todo, estremecido,
Fue perdiendo el control,
Mis manos recorrieron mi desnudez
Hasta perderse en la fuente
De mis más ardientes pasiones,
Y como en otras tantas ocasiones,
Con los músculos tensos,
Empapada en sudor,
Casi jadeante,
Me revolví en el delirio del silencio
Y deseé tu cuerpo como nunca,
Como ahora,
Como siempre,
como antes,
para amarte hasta caer vencidos
en un sopor de placer satisfecho...
pero no estabas tú,
yo estaba sola,
y tuve que suplir tus manos
con las mías
tratando de llenar,
por unas horas,
esta terrible soledad
que huele a ti....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario