A veces me parece que eres bruja
Porque exiges de mí, diariamente,
Pulcritud, excelencia,
Cumplimiento, obediencia.
Entonces desearía que un hechizo
Te transportara
al confín de las estrellas,
y tuvieras que contarlas,
una por una,
Para hacer luego
un resumen de tarea.
Intento imaginar como sería
Si tú fueras la alumna
y yo el maestro
Y estando en tus zapatos
ya comprendo
Que esta exigencia tuya
es tu amor manifiesto.
Oigo tu voz que alegremente avisa
Que ha comenzado
el tiempo de recreo,
Y ya no te veo bruja
ahora eres ángel
Que pone en libertad
mi inquieto aventurero.
Un día en realidad no es suficiente
Por tantas horas de amor y dulce entrega,
Por descubrirme el mundo con tus letras,
Por hacer de mí un hombre,
¡gracias, maestra!
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